MINDFULNESS Y LIDERAZGO

Los Programas de Mindfulness para empresas se fundamentan en estudios científicos que respaldan que 8 semanas de entrenamiento psicoeducativo con Mindfulness aporta enormes beneficios en la mejorar de la resiliencia, la concentración, la claridad y los resultados de sus líderes, y una reducción del absentismo y la rotación del personal, al tiempo que se produce un incremento de la productividad en personal de operaciones.

 

Trabajo de liderazgo. Nivel ejecutivo, gerencia, coordinación y supervisión.

  1. Foco en lo importante. Una de las carencias más comunes que veo en los directivos es la falta de foco en lo importante. El cortoplacismo y las urgencias conforman su principal forma de gestionar, con las consecuencias desastrosas que implican para el rendimiento individual y organizacional. El mindfulness desarrolla la claridad mental necesaria que nos permite eliminar lo superfluo y focalizarnos en lo realmente importante.
  2. Inteligencia emocional. La capacidad de regular nuestras emociones es ya una habilidad esencial reconocida por todos los expertos en liderazgo. Sin equilibrio emocional es imposible tomar buenas decisiones. La inteligencia emocional y la gestión del estrés se desarrollan a través del mindfulness gracias a un entrenamiento sistemático de nuestro cerebro para ser más consciente de nuestras emociones, y ser capaz de gestionarlas y canalizarlas hacia comportamientos efectivos e impregnados de mayor empatía e influencia. A través de la práctica del mindfulness, nuestro cerebro se entrena para eliminar el ruido mental que nos aturde, confunde y bloquea a cada instante.
  3. Visión estratégica. Gracias a la claridad mental que menciono en el primer punto, el directivo es capaz de centrarse en el largo plazo, que suele coincidir siempre con las acciones y decisiones verdaderamente importantes. Eso hace que eleve su mirada para tener más visión y perspectiva, y sea capaz de anticiparse y generar una visión más poderosa y un rumbo más productivo para la organización.
  4. Flexibilidad ante el cambio. El mindfulness potencia la denominada flexibilidad cognitiva, que implica ser flexible ante la realidad en constante cambio, manejar la incertidumbre, y no aferrarse a “formas de hacer” del pasado que pueden limitar el crecimiento de la empresa. Hoy en día, si un directivo no es flexible ante los cambios, está condenado a fracasar en su carrera profesional y a limitar gravemente a su equipo y a su empresa.
  5. Creatividad e innovación. Nuestra mente es como una lavadora centrifugando a toda velocidad, lo que nos genera un enorme estrés y bloqueo mental. Es imposible ser innovador con una mente llena de ruido. En el momento en que practicamos mindfulness, la mente se calma, como un estanque revuelto que va calmándose hasta que se queda totalmente quieto. Es entonces cuando podemos ver el fondo, y sólo así podemos ver la pepita de oro que hay al fondo, y que antes no podíamos ver. Sólo reseteando nuestro cerebro frecuentemente, podemos dejar entrar lo nuevo, y poder ser innovadores.